EL TALENTO

EL TALENTO
El talento es toda aquella habilidad que poseen los individuos para sobresalir en ciertos campos. Está relacionado con las aptitudes y la inteligencia.

El talento suele entenderse como una expresión de la inteligencia emocional, que consiste en reconocer y manejar los sentimientos propios para crear la motivación y gestionar las relaciones sociales.
El talento innato o heredado  se conserva durante todo la vida, aunque puede potenciarse con estudios y prácticas. El talento adquirido, en cambio, debe ejercitarse de manera casi constante.
Adquirir ciertos talentos es relativamente sencillo (es posible asistir a talleres literarios para mejorar la forma de escribir, por ejemplo), aunque otros sólo pueden aprehenderse a partir de la experiencia y, a veces, hasta resultan imposible de desarrollar (el talento para liderar o para mediar en conflictos).
En el ámbito empresarial, y concretamente dentro de los departamentos de recursos humanos, cada vez se apuesta más por el talento de los trabajadores. El descubrir a aquel para que los empleados puedan “explotarlo” de la forma adecuada lo que supone es que se encuentren mucho más satisfechos con las tareas que se les encomiendan. Y la empresa al final es la que se beneficia obteniendo mejores resultados y mayores beneficios.
Por ello, en estos momentos se está apostando por desarrollar disciplinas en el ámbito laboral tales como el coaching,  que consiguen sacar a la luz los talentos y dar las claves para que los mismos sean aprovechados en beneficios de todos.
Existen diversos talentos pero unos son más perceptibles como lo es el talento social.
Una de las primeras cosas que apreciamos en las personas que tienen esta cualidad, es su capacidad de observación y su facilidad para interpretar las palabras, los gestos y las actitudes de las otras personas, y averiguar de esta manera cuáles son sus sentimientos. Los podríamos catalogar como unos buenos psicólogos; buenos amigos, tolerantes y comprensivos.
Al tener esta capacidad de análisis, saben cómo tienen que tratar a cada persona, por lo tanto les es muy fácil establecer conexiones personales con los demás.

Otra cualidad común en la gente con talento social es su capacidad de persuasión, saben qué es lo que tienen que decir a sus interlocutores para convencerles de llevar a cabo cualquier proyecto, de disuadirles de tomar una actitud o convencerles para tomar la contraria. 

Estas cualidades implican que son las personas idóneas para las negociaciones de cualquier tipo y para mediar entre diferentes personas y evitar posibles conflictos, ya que son capaces de llevarse bien con todas las partes y ver los distintos puntos de vista.

Todo lo anterior les convierte en personas con una gran capacidad de liderazgo, ya que pueden movilizar y motivar a grupos de personas con suma facilidad.

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Lic. Luz Marina Peña

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